Usos culinarios de la mantequilla

Bodegón donde aparece latas de mantequilla Lorenzana con sal y sin sal, rebanadas de pan, una naranja, un limón y una botella verde

¿A quién no se le hace la boca agua al pensar en unas tostadas de pan —mejor si es casero— con mantequilla por encima? En España, nuestro “manjar dorado” siempre ha formado parte de los desayunos y meriendas familiares. Muchos adultos aún recuerdan con una sonrisa su infancia entre gotas de mercromina, yoyós y bocadillos de manteca. Si el pequeño en cuestión se portaba bien, a veces las tostadas llevaban premio: azúcar o chocolate.

Este uso tan ligado a la tradición se mantiene en la actualidad. La mantequilla continúa acompañando a miles de personas a la hora de iniciar el día o tomar un merecido descanso. Sin embargo, gracias tanto a la profesionalización creciente de la cocina como a las nuevas tendencias culinarias, la mantequilla se ha convertido en ese ingrediente versátil que no puede faltar en las mejores recetas.

Alternativa al aceite de oliva

Como buen país mediterráneo, el aceite de oliva tiene una presencia indiscutible en la cocina española, aunque en los últimos años, influidos por el modelo francés, cada vez más chefs y amateur optan por la mantequilla para rehogar, freír o marcar al fuego.  El aroma, el olor y la textura que adquieren los alimentos así preparados ofrecen matices únicos en la gastronomía.

La reina de los dulces

Un terreno en el que la mantequilla gana por goleada es el de la repostería, hasta el punto de que resulta el elemento diferenciador en algunas elaboraciones, por ejemplo, el hojaldre. La próxima vez que nos quedemos embobados ante la vidriera de una pastelería, recordaremos que esos fabulosos croissants o pain au chocolat se los debemos a la mantequilla. También, esta forma parte de muchos bizcochos, galletas, magdalenas y tartas que nos hacen dar saltos de alegría del gusto.

El perfecto maridaje

Como acompañante, la mantequilla deja el listón muy alto. Las grandes estrellas Michelín ven en la mantequilla el entrante ideal, así como un ingrediente que sirve para dar un toque “diferente” en sus platos. Con un buen vino blanco o espumoso, la mantequilla (especialmente la salada) no necesita más.

Abierta a la innovación

Fresas, naranja, orégano, trufa, … son algunas de las combinaciones que admite este producto nacido por casualidad en Mesopotamia en el año 8.000 a.C. Las mantequillas de sabores pueden convertirse en un aliado en compromisos sociales donde toca ponerse el delantal. Además, no son nada difíciles de preparar. En nuestro Instagram os damos ejemplos para triunfar. ¡Palabra de Lorenzana!